¿Cuándo podemos decir que hay un uso riesgoso de las nuevas tecnologías?

“Durante muchos años la noción de adicción nos ha llevado a pensar exclusivamente en adicción a las drogas. Ante este riesgo la sociedad está muy sensibilizada, especialmente los padres, pero hoy en día la acepción es mucho más amplia puesto que cualquier conducta es susceptible de convertirse en adictiva. Sin embargo, no todas las personas tenemos el mismo riesgo de desarrollar en exceso una actividad que pudiera ser adictiva, o de terminar siendo dependientes de ella. Los factores personales y ambientales establecen diferencias importantes en el riesgo de desarrollo e influyen en la evolución de una adicción. Detectarla en las fases iniciales del proceso es clave para una prevención eficaz.

 

INDICIOS DE USO PROBLEMÁTICO

Un adolescente que hace uso de las Nuevas Tecnologías no presenta ningún indicio adictivo si lo hace para divertirse, comunicarse o jugar y disfruta con ello. No hay señales de alarma si el uso que hace de ellas no interfiere en sus obligaciones ni en sus actividades de tiempo libre. Es decir, si sigue haciendo todo lo que hacía antes y además otras actividades, por ejemplo, chatear de vez en cuando o jugar con consolas alguna tarde. En definitiva, el uso de las Nuevas Tecnologías no supone un problema si es controlado y está en equilibrio con el resto de actividades del menor. Empieza a haber indicios de empleo inadecuado cuando el incremento del uso, produce una interferencia grave en la vida cotidiana y el adolescente pierde interés por otras actividades, por ejemplo, comienza a relegar las tareas escolares y a ausentarse de actividades extraescolares o de eventos sociales. En esta etapa, la vida empieza a girar en torno a las Nuevas Tecnologías en detrimento de cualquier otra actividad. Como consecuencia, comienzan los conflictos con los padres y la negación, por parte del adolescente, de la existencia de un problema, al tiempo que aparecen las mentiras y las manipulaciones para dedicar más tiempo al computador, la consola o el celular. Esta situación se torna insostenible cuando se mantiene el uso excesivo de alguno de estos aparatos, a pesar de las consecuencias negativas que irán apareciendo en todas las áreas: personal, escolar, familiar y social. El adolescente ya no usará las Nuevas Tecnologías para pasarlo bien, sino para aliviar el malestar que le supone no utilizarlas. Llegados a este punto, el menor sentirá una necesidad imperiosa de llevar a cabo la conducta a toda costa.

 

CONDUCTAS QUE PUEDEN SER SÍNTOMAS DE ADICCIÓN

Aunque hasta el momento ninguna sociedad científica ha establecido las características de la “adicción a las nuevas tecnologías” (ANT), se utiliza este término cuando aparecen conductas similares a las que presentan personas con adicción a las drogas o al juego patológico. Las conductas típicas o los síntomas de la adicción a las Nuevas Tecnologías se pueden resumir en los siguientes puntos:

Tolerancia

La tolerancia se refiere a la necesidad de aumentar la duración, la intensidad y/o la frecuencia de la conducta objeto de adicción, en este caso el uso de las Nuevas Tecnologías, para obtener el efecto deseado, ya que se produce una disminución del efecto placentero de la conducta, si se mantiene con la misma intensidad, frecuencia y/o duración. Este efecto de tolerancia hace que la persona dedique progresivamente más tiempo a las Nuevas Tecnologías, ya sea navegar por Internet, jugar a videojuegos, hablar o enviar mensajes, etc, a través del teléfono móvil.

Es frecuente oír entre los adolescentes “enganchados” a Internet o a videojuegos “puedo dejarlo cuando quiera”, “no tengo ningún problema, lo uso lo normal”, “llevo unos días sin conectarme” (aunque no sea verdad). En definitiva, se autoengañan  y tratan de engañar a su entorno, creyendo que todo está bajo control.

 

PÉRDIDA DE CONTROL

Lo que caracteriza a cualquier adicción es la pérdida de control y la dependencia que experimenta la persona. En un primer estadio, cuando aún no ha aparecido el problema, la conducta objeto en cuestión se lleva a cabo por el puro placer que proporciona realizarla, pero cuando se desarrolla la adicción, la persona necesita llevarla a cabo para aliviar el malestar que le provoca no hacerlo.

Si el rendimiento escolar de un niño empieza a deteriorarse, cuando normalmente ha sido estable, merece la pena explorar si está teniendo alguna conducta problemática con el uso de Internet o de las Nuevas Tecnologías en general.

 

OCULTACIÓN

Como ocurre con las adicciones a sustancias, es muy difícil que un adicto a las Nuevas Tecnologías reconozca que lo es. Esta negación del problema por parte del adicto se mantiene a pesar de las evidencias: fracaso escolar, aislamiento social, mentiras reiteradas y otras, que en numerosas ocasiones complican la detección del problema e intervención de los padres y profesionales.

 

ABANDONO DE OTRAS ACTIVIDADES

A medida que va pasando el tiempo, la conducta objeto de adicción va ocupando más tiempo en la vida de la persona, de manera que empiezan a verse perjudicadas otras actividades, tanto obligaciones como aficiones. La conducta adictiva se convierte en lo más importante, desplazando otros intereses. Como una “bola de nieve”, la adicción va generando problemas en todas las parcelas de la vida de la persona: familiar, escolar, relacional llegando incluso a afectar a aspectos como la higiene personal, el sueño o la alimentación, cambios de comportamiento. Si el problema se prolonga en el tiempo aparecerán cambios emocionales, cambios en los hábitos y en las rutinas de la vida diaria, cambios físicos, etc., que persistirán mientras se mantenga la conducta. Un niño adicto a Internet se irá aislando de la familia y amigos, se volverá irascible, irritable y ansioso, especialmente cuando se vea privado de aquello que le provoca dependencia, en este caso Internet. Además, no aceptará el diálogo sobre lo que está pasando, refugiándose en el autoengaño, la negación de la realidad y la justificación de la necesidad de conectarse a Internet.

 

SÍNDROME DE ABSTINENCIA

Mención aparte merece el síndrome de abstinencia ya que, como ocurre con las adicciones a sustancias, las personas adictas a una determinada conducta experimentan este síndrome cuando no pueden llevarla a cabo, padeciendo un profundo malestar emocional (estado de ánimo disfórico, insomnio, irritabilidad, inquietud psicomotriz, etc.). Como hemos explicado, el desarrollo de una adicción conlleva un proceso y, a medida que éste avanza y la adicción va ganando terreno, se van produciendo cambios en la vida del adicto. La conducta adictiva comienza siendo una fuente de placer. Conforme avanza la adicción, el placer pierde relevancia y se transforma en primordial, por el contrario, la sensación de malestar, desasosiego o sufrimiento que aparece cuando no se realiza esta conducta. De forma que la realización de la conducta adictiva pasa a estar controlada por la necesidad de reducir la sensación de malestar, en lugar de por el placer que produce.

Al principio una persona se conecta a Internet por lo agradable que le resultaba su uso. Poco a poco, si se excede en esta conducta y desarrolla un problema de adicción, comenzará a experimentar sensaciones de malestar, nerviosismo e irritabilidad cuando pasa un período de tiempo sin conectarse (síndrome de abstinencia), que sólo se aliviaran al volver a usar Internet.

 

FACTORES DE RIESGO

No todas las personas presentan el mismo riesgo de desarrollar adicción a las Nuevas Tecnologías, en el desarrollo de las mismas confluyen muchos factores. Podemos clasificarlos en factores personales, familiares y sociales.

 

PERSONALES

Algunas personas son más proclives que otras al desarrollo de adicciones. De hecho, con un acceso sencillo y una disponibilidad amplia a las Nuevas Tecnologías en las sociedades desarrolladas, tan sólo una parte de la población presenta problemas de adicción. Las variables personales juegan un importante papel a la hora de precipitar la adicción, entendiendo por tales aquellas características de personalidad que han demostrado aumentar la vulnerabilidad hacia la adicción, como la impulsividad, la disforia, la intolerancia a estímulos displacenteros físicos o psíquicos, la búsqueda incesante de nuevas sensaciones y una ineficaz forma de afrontar los problemas.

 

 FAMILIARES Y SOCIALES

Los medios de comunicación y las Nuevas Tecnologías han adquirido un importante papel socializador. A través de estos medios, el menor recibe la influencia de miles de mensajes auditivos y visuales que van modelando poderosamente su forma de pensar, sentir y manifestarse. No en vano, los menores -más a medida que van creciendo-, invierten mucho tiempo delante del televisor o navegando por Internet. Si es complicado controlar los mensajes que nuestros hijos reciben a través de la televisión, mucho más ardua se hace la tarea de filtrar la información que les llega a través de Internet.

Este problema se ve reforzado en muchas ocasiones por complicadas dinámicas familiares donde los horarios laborales de ambos padres hacen que los niños pasen muchas horas solos. Este tiempo se malgasta en consumir de forma indiscriminada contenidos que en muchas ocasiones son inapropiados para los menores.

 

FACTORES DE PROTECCIÓN

Frente a los factores de riesgo, una serie de medidas de protección ayudan a prevenir y minimizan los riesgos que implican las Nuevas Tecnologías para los menores, por lo que es importante que los esfuerzos de padres y educadores se dirijan a potenciarlos. Habilidades personales: autoestima, asertividad, habilidades sociales y de solución de problemas Como padres, es importante conocer cómo podemos ayudar a nuestros hijos a potenciar sus habilidades personales. Los menores deben aprender y desarrollar una serie de habilidades y destrezas que les permitan relacionarse de forma adecuada con su entorno. Estas habilidades actuarán como factores de protección frente a la aparición de problemas.

 

IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN

Se entiende por prevención una serie de acciones dirigidas a evitar la aparición de  riesgos para la salud del individuo, de la familia y la comunidad. Implica actuar para  que un problema no aparezca o, si ya lo ha hecho, para disminuir sus efectos.

Una prevención eficaz va más allá de la simple información, ya que ésta por sí sola no cambia actitudes ni comportamientos; por ello, es necesario fortalecer aspectos  básicos de la personalidad tales como el desarrollo de habilidades, el fortalecimiento de la autoestima, la creación de recursos de interacción social y la internalización de valores, entre otros.

 

PREVENCIÓN  DESDE  LA FAMILIA

La familia es la estructura social básica. En ella se producen los aprendizajes más valiosos para la vida,  durante el proceso de socialización que incluye la enseñanza

de valores, significados y normas. La familia es la fuente de autoestima y confianza más importante para nuestros hijos. En la familia se ensayan todas las conductas y actitudes que luego se llevan a cabo en otros contextos. Los padres debemos transmitir valores fundamentales: valores personales como la autorrealización, disciplina, libertad y honestidad, junto a valores sociales como la justicia, solidaridad, lealtad, altruismo o generosidad. Estos valores deben estar sostenidos por el amor incondicional y la comunicación abierta con los hijos. Sin duda esta relación paterno-filial es el mayor y más importante factor de protección ante cualquier problema, entre ellos, el de la adicción. El papel de la familia como agente preventivo de primer orden es incuestionable, en el área de las Nuevas Tecnologías y en cualquier otra. Los padres tenemos la responsabilidad de informar a nuestros hijos de los riesgos que corren, enseñarles a hacer un uso razonable y responsable de estos recursos pero, sobre todo, protegerles con el ejemplo coherente de nuestros propios actos. Cuando los padres fortalecen la autoestima de sus hijos, favorecen la comunicación familiar honesta y acuerdan límites y normas, están realizando la mejor prevención”…

 

Estimados padres, si desean continuar profundizando en este tema, les recomendamos el texto:   “ Guía para padres y educadores, sobre el uso seguro de internet, móviles y video juegos”  Fundación Gaudium.

 

     Carmen Pinto Hinrichsen

       Orientadora


 

Formar la conciencia digital en nuestros niños y adolescentes: un deber de padres y educadores.

Niños, pre adolescentes y adolescentes, están, actualmente expuestos a una infinita oferta de contenidos audiovisuales, cuyo soporte de exhibición y recepción ya no solo es la televisión. El acceso a programas, películas, informativos, videos caseros, etc…, es tan variado como los tipos de pantallas que niños y jóvenes puedan manejar.

Los especialistas coinciden en que lo más importante es lograr que los niños aprendan a discernir y a autorregularse, para no exponerse a contenidos no aptos para ellos. Y, en caso de que eso suceda, tengan herramientas para poder cuestionar lo que están viendo en una película, en las redes sociales o en los video juegos.

En un documento de la Fundación “Qué veo” (www.queveo.cl), se alude al concepto de “huérfanos digitales”, que  ilustra la realidad de muchos niños, cuyos padres desconocen las actividades de sus hijos, cuando están frente a alguna pantalla. Lo definen así:“Los huérfanos digitales son aquellos menores, que navegan solitariamente generando rutas de navegación desorientadas y poco eficientes. Suelen ser niños y niñas con gran manejo tecnológico, pero sin una guía valórica que oriente su quehacer”. Para evitar la orfandad digital, tenemos dos posibilidades: u optamos por la censura o educamos en valores y pensamiento crítico. Si el camino elegido es el primero, estaremos empobreciendo las posibilidades de nuestros hijos, pues ser competentes digitalmente se constituye en un requisito fundamental, en esta sociedad de la información. Hoy por hoy, las competencias digitales son fundamentales para la vida; pues la comunicación digital, vino para quedarse, entonces  no se trata de impedir su acceso, pero sí se deben tomar algunas precauciones y sacar provecho de las utilidades que la tecnología puede prestarnos. En la medida de lo posible, es importante que los padres tengan acceso a una alfabetización digital, para poder regular el mundo tecnológico, en que están inmersos sus hijos.

OPORTUNIDADES Y RIESGOS EN LAS REDES  SOCIALES

Entre las oportunidades está la conexión con personas que comparten sus intereses, lo que les permite construir redes. Las redes sociales son, con algunas diferencias, el aspecto más importante que ofrece Internet a este grupo etario, ya que es una herramienta que les posibilita construir su propiaimagen y expresar así su identidad, al margen del mundo de los adultos, con una enorme cantidad de información y formas de entretenimiento. La versatilidad, creatividad y flexibilidad de las aplicaciones de este sistema, les proporciona un espacio abierto para la exploración, en constante renovación y cargado de novedades. El riesgo es que este anhelo constante de saber qué está pasando en la red, los lleva en sus versiones más extremas, a una dependencia, para estar continuamente conectados al medio virtual, en detrimento de la conexión con su propiarealidad.

Otros   riesgos a los que se exponen niños y adolescentes, tienen relación con los contenidosde los cuales son receptores:violencia oagresividad, pornografía,  racismo o  incitación  alodio, además de estar permanentemente expuestos al marketing encubierto. Luego están losriesgos de contacto, en los que el menor puede  participarde algún modo, aunque sea en forma involuntaria: situaciones de acoso,  (interacciónentre un adulto y un menor en internet, con elobjetivo de obtener algún tipo de contactoemocional o incluso sexual), persuasiónideológica o el uso indebido de los datos personales.Finalmente, también existen los riesgos deconducta, donde el menor puede sufrir hostigamiento oacoso o puede recibir  estímulos, que lo induzcan a desarrollarconductas de riesgo para la salud propia o de otros pues, con frecuencia,  reciben mensajes pro-anorexia, instrucciones en técnicas de cómo autoinflingirsedaño, promoción del suicidio o avisos queestimulan el consumo de drogas.

De acuerdo al sitio web  kiddia.org, si los hijos no tienen un referente de comportamiento que los oriente, no serán capaces de lidiar con los dilemas éticos que la red les plantea. Cuando esto sucede, estamos frente a los denominados huérfanos digitales.Para kiddia.org, cuando los padres no se involucran en las nuevas tecnologías, ni saben a ciencia cierta qué están haciendo sus hijos en la red, éstos tienen mayor tendencia a desarrollar comportamientos poco saludables, pues están más expuestos a posibles riesgos. Además, el proceso de adquisición de competencias digitales de calidad, que los prepara para ser ciudadanos plenos del siglo XXI, también queda incompleto.

Como adultos debemos tener claro que, frente a esta revolución digital, no hay marcha atrás. La vida digital ha triunfado. Nuestro planeta es digital, así es  que pedirles a nuestros hijos que no utilicen estos medios tecnológicos, es ya imposible.

CÓMO FOMENTAR HABILIDADES DE PENSAMIENTO, USANDO LA TECNOLOGÍA.

El necesario pensamiento crítico:

Fomentar el juicio crítico en los hijos es fundamental. No es lo mismo hacer algo, cualquiera sea la actividad, en un estado de piloto automático que interrogarse acerca del sentido de nuestro quehacer. Del mismo modo, no es lo mismo ver televisión como entes pasivos, que convertirnos en espectadores activos que interrogan lo que ven, que descubren valores y antivalores y que toman conciencia, finalmente, de que la tecnología no es inocente y reproduce una imagen de mundo que incide en nuestra formación como personas. Una cosa es entretenerse con una serie televisiva de corte cómico y otra es preguntarse por qué me entretiene, cuál es el tipo de humor que explora: el humor trivial (aquel que busca la risa fácil a costa de otros), el humor vulgar (de corte escatológico), el humor intelectual, etc.; lo mismo sucede con la publicidad: enséñele a sus hijos a no ser entes pasivos frente a los medios. Ínstelos a descubrir qué valores o estereotipos, están presentes en la publicidad. Para los más chicos, converse con ellos sobre las similitudes y diferencias entre diversos dibujos animados; anímelos a buscar puntos en común, descubrir el conflicto de los personajes y cuál es la idea de felicidad que los medios nos entregan. ¿Acaso será que mi búsqueda de felicidad, está teñida por personajes cinematográficos y mundos mágicos construidos por las pantallas?

Si bien el tiempo es un elemento  fundamental a la hora de regular la exposición a las pantallas, por parte de nuestros hijos,es conveniente que más que prohibir el uso del pc o de la tv u otro dispositivo tecnológico, usted sea propositivo con sus hijos, es decir, que usted los seduzca con una oferta alternativa que para ellos resulte estimulante. Por ejemplo, si usted le dice a su hij@ que apague el computador o deje de jugar a determinado videojuego porque sí ( oporque se cumplió el tiempo establecido, por ejemplo), es probable que haya más resistencia por parte de él o ella y eventualmente le toque lidiar con una pequeña discusión. En cambio, si usted le propone algún panorama alternativo, como armar juntos un puzzle de 2000  piezas, o jugar a la pelota, conversar, cocinar, en fin, cualquier iniciativa, su hij@ sentirá que hay una alternativa a las pantallas y, lo más importante, que en esta segunda alternativa usted está involucrado.

La Fundación Qué Veo promueve tres formas de cuidado y acompañamiento para formar el criterio en los niños. Estas tres formas se emplean, según la edad de los hijos, en el entendido de que son complementarias, no excluyentes y la familia las maneja de acuerdo a su propia realidad.

Forma de acompañamiento restrictiva: Consiste en decirle al niño pequeño que no se puede ver tal programa, que solo puede ver TV tantas horas al día; y que no debe ver TV en sus horas de sueño, etc. Es una forma de acompañamiento inicial, que sienta las bases para que en una familia existan normas claras sobre el consumo de televisión.

Forma de acompañamiento de co-uso: Se trata de que los padres estén al lado de los niños y pre adolescentes, vean TV juntos, ingresen a internet con ellos, jueguen video juegos en conjunto, etc. Así podrán aprovechar estas oportunidades para compartir y dialogar, sobre lo que no deben ver porque les hace mal. A partir de los ocho años se hace muy necesaria esta forma de educar.

.Forma de acompañamiento activa, imprescindible para acompañar a preadolescentes y adolescentes: puede que como adulto, usted use o no determinadas redes sociales. En caso de que no las conozca o algún sitio web le provoque ciertas aprensiones, le recomendamos que no juzgue a priori; basado en sus prejuicios, sino más bien introdúzcase en esa red, sitio web  o videojuego y evalúelo directamente. Existen dos posibilidades: a) que no le guste para nada y corrobore su impresión previa o; b) que le quede gustando o logre encontrarle –al menos- cierto encanto. Lo importante es que a partir de su experiencia de inmersión en la pantalla (sitio web, red social, videojuego, programa de televisión), construya argumentos sólidos para poder comunicarse con su hij@ y exponerle su punto de vista. Así,  en caso de que no le guste, tendrá una justificación basada en su experiencia, lo cual validará sus aprensiones; en caso de que le guste, permitirá construir un puente de acercamiento con su hij@ y conocerá en primera persona los posibles riesgos que ese mundo plantea.

¿Es posible educar en valores utilizando las tecnologías como recurso?En una cultura materialista como en la que estamos inmersos, es importante tener en cuenta el siguiente hecho: las posesiones materiales nunca son suficientes y sólo estimularán el deseo incesante de ir por más. Bien sabemos que no es el mundo de la materia, donde encontraremos satisfacciones definitivas, sino más bien en el mundo de los afectos. Por lo mismo, a la hora de comprarle algún aparato tecnológico a su hij@, tenga de inmediato presente que el atractivo del aparato será provisorio y que, a poco andar, es probable que se eclipse con otro atractivo modelo, aún más sofisticado que el anterior. ¿Qué postura tomará al respecto? Si cede a los requerimientos de su hij@, plantéese la posibilidad de impregnar el acto de un aspecto valórico: por ejemplo, procure que su hij@ “se gane” el nuevo aparato como una forma de reconocimiento al mérito. Tras un esfuerzo académico, un cambio de conducta sostenido o una noble iniciativa, su hij@ tendrá derecho al nuevo aparato. Así, pese al carácter provisorio de la tecnología, al menos tendrá para él una valoración emocional y estará incorporando el sentido del esfuerzo, para alcanzar los sueños.

Estimados padres:

Les sugiero, con el fin de profundizar en este tema ,revisar  la información entregada en este sitio:

http://www.upsocl.com/mujer/10-razones-por-las-que-los-dispositivos-portatiles-deberian-estar-prohibidos-para-ninos-menores-de-12/

 


Grupos de Whatsapp: ¿ayuda o amenaza?

Como colegio quisiéramos compartir con ustedes, nuestra preocupación frente a los denominados “Grupos de padres” en Whatsapp y manifestarles cuál es nuestra mirada frente a su uso.

Creemos que la tecnología está al servicio de las personas, posibilitando el acceso a información oportuna, generando lazos y fomentando el sentido de pertenencia.

Cuando la información compartida no siempre es veraz o carece de elementos, dicha herramienta entorpece la confianza, emoción primordial para lograr una relación sana en pos de los aprendizajes integrales que familia y colegio buscamos.

Queremos invitarlos  a mantener y cuidar la relación que hemos forjado por más de 36 años, usando con responsabilidad esta herramienta y recurriendo siempre a fuentes pertinentes y de forma oportuna.

Los invitamos a visitar el siguiente link, para conocer la opinión de algunos especialistas:

http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2016/03/659-672806-9-sobrevivir-al-whatsapp-de-curso.shtml

 


 

CARMEN PINTO, orientadora CSL

orientacionsanleo@gmail.com